El arte de Brooklyn: Conoce a Rachel Mica Weiss
La escultora y artista de instalaciones Rachel Mica Weiss no creció en Brooklyn, pero sus raíces en Nueva York son profundas: su padre creció en Canarsie, su madre en Kew Gardens, y ella lleva trabajando en un estudio en Sunset Park desde que se mudó al barrio en 2012. Para crear sus dos obras para 1 Hotel Brooklyn Bridge, se inspiró en las tradiciones industriales de ambos barrios y de DUMBO, seleccionando materiales naturales y recuperados que requieren un gran trabajo manual para darles forma y manejarlos.
Al diseñar1 Hotel Brooklyn Bridge, queríamos que el hotel estuviera conectado con la comunidad, el entorno y la historia de una manera orgánica y sostenible. Por eso, encargamos obras a artistas locales y les pedimos que tuvieran en cuenta all factores en sus creaciones, con el fin de comunicar estas conexiones de una manera visual y que invitara a la reflexión. En esta serie, descubre los entresijos de los artistas y sus creaciones.
La escultora y artista de instalaciones Rachel Mica Weiss no creció en Brooklyn, pero sus raíces en Nueva York son profundas: su padre creció en Canarsie, su madre en Kew Gardens, y ella lleva trabajando en un estudio en Sunset Park desde que se mudó al barrio en 2012. Para crear sus dos obras para 1 Hotel Brooklyn Bridge, se inspiró en las tradiciones industriales de ambos barrios y de DUMBO, seleccionando materiales naturales y recuperados que requieren un gran trabajo manual para darles forma y manejarlos.
Este arduo trabajo se hace más evidente en su instalación para el vestíbulo, «Unbounded», una colección cuidadosamente dispuesta de 6000 libras de rocas de obsidiana martilladas y moldeadas. Utilizando cuerdas teñidas a mano en tonos óxido, Weiss ató cada roca individualmente a un marco de madera, apilándolas de tal manera que parecen caer hacia adelante desde la gran escalera que hay detrás de ellas. Los materiales utilizados no solo reflejan la historia y el entorno de Brooklyn, desde la tradición marinera de los muelles cercanos hasta las pilas de rocas que bordean Brooklyn Bridge , sino que la ilusión de impermanencia de la instalación invita al espectador a considerar las influencias tanto naturales como artificiales en la zona.
Más adentro del hotel, la obra «Breaching» de Weiss divide el espacio social de 465 metros cuadrados, con vistas al parque, a modo de tapiz contemporáneo. Inspirada en las grandes curvas de los costados de los barcos que antaño atracaban a lo largo del East River y que recuerdan a los cables elevados del Brooklyn Bridge, la instalación, de 5,6 metros de largo, está compuesta por hilos teñidos a mano y delicadamente descoloridos, tensados entre vigas de pino recuperadas y centenarias. Al igual que el puente al que se enfrenta y las cuerdas que evoca, la obra de arte parece más frágil de lo que es, creando una barrera que obliga al espectador a moverse de cierta manera para contemplarla y desplazarse por la sala.
