Una nueva normalidad para la naturaleza
En estos tiempos sin precedentes, hay algo de lo que podemos estar seguros: estamos all juntos all esto. Aunque anhelamos volver a la vida tal y como la conocíamos, quizá esta haya sido la forma que ha tenido la madre naturaleza de decirnos que la vida tal y como la conocíamos simplemente no podía continuar.
En estos tiempos sin precedentes, hay algo de lo que podemos estar seguros: estamos all juntos all esto. Mientras la mayor parte del mundo permanece en cuarentena en sus hogares o limita en gran medida sus actividades cotidianas para frenar la propagación de la COVID-19, es natural que busquemos una luz al final del túnel.
Con tanto sufrimiento e incertidumbre, podemos sentir que hay pocas cosas que valga la pena celebrar. Celebramos la recuperación de otros países que han combatido con éxito el virus. Celebramos la recuperación de miles de personas que han vencido al virus. Y celebramos los avances en la búsqueda de una vacuna que nos permita retomar nuestra vida normal.
La vida normal varía para cada uno de nosotros, desde llevar a nuestros hijos al colegio hasta coger un vuelo para una reunión de negocios o quedar con amigos en nuestro restaurante favorito. Naturalmente, echamos de menos estas cosas que antes dábamos por sentadas, pero es importante que al menos reconozcamos algunos efectos positivos de no poder seguir con nuestra vida normal.
Hemos conducido menos y hemos hecho más videoconferencias. Hemos explorado nuestro entorno local en lugar de coger vuelos a lugares lejanos. Hemos consumido de forma más consciente. Y las pruebas científicas demuestran que esta ruptura con la «vida normal» ha dado lugar a una disminución de los gases de efecto invernadero y la contaminación a nivel mundial.
Según The Carbon Brief, las emisiones de dióxido de carbono de China han disminuido en un 25 % desde que comenzó la crisis. El consumo de carbón en las centrales eléctricas ha disminuido en un 36 %, lo que ha reducido considerablemente la cantidad de dióxido de nitrógeno en el aire y ha contribuido a mejorar la calidad del aire. La CNN informa de que Los Ángeles, una ciudad conocida por su tráfico y su horizonte lleno de smog, tiene actualmente uno de los aires más limpios entre las grandes ciudades. Según la EPA, Los Ángeles ha registrado recientemente el mayor número de días consecutivos con aire limpio desde 1995. Y eso no es todo: ciudades de todo el mundo respiran un poco mejor y ven sus cielos más claros debido a nuestra realidad actual.
Aunque anhelamos volver a la vida tal y como la conocíamos, quizá esta haya sido la forma que ha tenido la madre naturaleza de decirnos que la vida tal y como la conocíamos simplemente no podía continuar. No olvidemos los resultados que ha tenido el hecho de que los seres humanos de todo el mundo hayan reducido su ritmo de vida y consuman de forma más consciente, y encontremos esperanza en nuestra solidaridad ante una crisis global, para crear una nueva normalidad que nos lleve a un futuro mejor.
